OCHO DÍAS SIN FRANCISCO

Hoy, la figura del Papa Francisco ya ilumina un pedacito de nuestra parroquia.

Ocho días han pasado desde que su partida dejó un hueco inmenso en la Iglesia y en nuestros corazones.

Ocho días de ausencia, sí... pero también de memoria viva, de oración incesante, de amor que no se apaga.

Esta semana, el mundo entero ha caminado en oración: los cardenales comenzaron a llegar a Roma, convocados por el amor y el deber. Se han pronunciado muchos nombres, se tejieron especulaciones... pero sigue reinando la incertidumbre santa, esa que nos enseña a confiar en los tiempos de Dios.

Y ya elevamos al cielo este nuevo proceso, sabiendo que el Espíritu Santo guía cada paso, aunque a nuestros ojos todo parezca incierto.

El funeral del Santo Padre Francisco fue un testimonio vivo de su grandeza de alma: reyes, presidentes, líderes de muchas naciones acudieron a despedirlo. Hermanos de otras religiones —judíos, musulmanes, cristianos de tantas tradiciones— honraron su memoria con respeto y cariño. Pero, sobre todo, su pueblo amado: el pueblo sencillo, el pueblo católico, ese que él tanto abrazó, lloró su partida con el corazón desbordado. Hoy seguimos tristes, todavía desacomodados, como niños que han perdido a su abuelo querido. Pero también seguimos firmes en la esperanza: la vida no termina, se transforma.

Francisco, quien tantas veces nos enseñó a confiar, ahora camina delante de nosotros, en la luz.

Seguimos orando por su alma santa. Seguimos orando por nosotros, la Iglesia que lo lloró y que ahora lo celebra.

Gracias, Santo Padre Francisco. No nos dejes de mirar desde el Cielo.

LA PARROQUIA

La Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe en Torreón, Coahuila, se estableció el 27 de diciembre de 1894 por el Obispo Santiago Garza Zambrano. Abarcó todo el municipio de Torreón, independizándose de parroquias circundantes.

CONTACTO

This form was created by ChronoForms 8