El pasado domingo 1 de febrero de 2026, la Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe celebró el Día del Catequista, honrando a aquellos corazones que dedican su tiempo y energía a compartir la fe con los demás. El encuentro comenzó con una misa solemne presidida por el P. Miguel Castellanos, CMF. En su homilía, el Padre Miguel destacó la importancia fundamental de las catequistas y catequizandos, subrayando el papel esencial que ambos desempeñan en el crecimiento espiritual.
Un momento particularmente emotivo fue cuando las catequistas se acercaron al altar con fervor y humildad para recitar la Oración del Catequista, pidiendo la guía y protección de la Virgen María en su misión evangelizadora. Las ofrendas, cargadas de simbolismo, incluyeron la Biblia, la luz, libros, pan y vino, representando la Palabra de Dios, la iluminación de Cristo, el conocimiento transmitido y el alimento espiritual.
Después de la misa, las catequistas se unieron en un rosario para levantar al Niño Dios, una tradición llena de devoción que permite poner en manos de María y Nuestro Señor Jesucristo las vidas, espíritus y la labor de estas mujeres en la fe de los niños y adolescentes. La celebración concluyó con un ágape fraterno, un espacio de convivencia donde compartieron alimentos, risas y experiencias, fortaleciendo los lazos de unidad.
El Día del Catequista fue una hermosa ocasión para reconocer y agradecer la labor de estas dedicadas servidoras de la fe. Su compromiso y amor por el acompañamiento de los pequeños en la fe dan un ejemplo de cómo la luz de Cristo se ve reflejada para iluminar el camino de otros desde el amor y la sencillez.
Que nuestras catequistas sigan siendo faros de amor y sabiduría, instrumentos de la gracia divina que ilumina el sendero de la fe para nuestros catequizandos. Que María, Madre amorosa, las cobije bajo su manto celestial e inspire sus corazones con su ejemplo de entrega.