Ayer, en el patio parroquial, celebramos a San Antonio Abad con la bendición de las mascotas. Nuestro párroco, el padre Vicente Cancino, recibió a las familias y les recordó que amar y cuidar a los animales es también una forma concreta de respetar toda la creación de Dios.
Entre miradas fieles, patas inquietas y corazones agradecidos, encomendamos a nuestros animales al Señor, reconociendo en ellos un regalo que nos enseña ternura, responsabilidad y gratitud.
Compartimos estas imágenes como memoria de un momento sencillo, pero significativo para nuestra comunidad parroquial.